sábado, 31 de mayo de 2008

gracias de todas maneras



del libro Pinzas, contratapa


Te invitan a comer. Te sirven un poquito de arroz, un tutito de pollo, algo de ensalada y una frutita de postre. De ahí te preguntan cómo está el plato, qué huevada, cómo estaba querrás decir, después de la cagada que me serviste.
Más encima no falta el huevón que te tilda de mal agradecido. A no, váyanse a la chucha. Ni que me hubieran invitado por beneficencia, al menos eso parece. Y hasta tuve que decir gracias, para la otra me sirven alpiste
.

exigencias


del libro Contingencias urinarias, capítulo 21, full house


Los escolares deben agradecer todo lo que la municipalización y el lucro han hecho por ellos. Deponer esa actitud apática y abrazar al gobierno por el esfuerzo infinito durante estas décadas.
Sin las costosas e inútiles medidas altruistas, ninguno de estos pingüinos tendría la oportunidad de pasar plenos meses de clases hueviando en las calles, jugando a las barricadas, exigiendo educación mientras le tiran piedras a los pacos.
Por si fuera poco, no sería raro que en estas tomas muchos escolares consigan perder la sobre despreciada virginidad, en una oscura noche de toma de liceo. Y más encima se quejan, de pronto ahora querrán que les paguen el viaje de estudios.
Tal vez llegó la hora que los demás aprendemos de los escolares y salgamos a la calle a tomarnos alguna huevadita por ahí, aunque sea una cagada de paradero. ¿quién dijo yo?

viernes, 30 de mayo de 2008

Parejas nuevas


del libro Comandancia, capítulo 20, sin versículo


Ella decía que su nueva pareja la trataba bien, no como la otra que tuvo. De partida esta le dice hola. A veces conversan un poco. Salen juntos y ella se atreve a tomarle la mano en público. Una vez él le pagó la entrada al cine. A pesar de que la película era una tonta comedia animada, ella lloró de emoción. Todavía anhela de que él no la patee.

viejas y nuevas novedades


del libro Mandatos, capítulo 2, recuerdo agrio

Iba todo perfecto, hasta que ella le mencionó lo bien que le quedaba ese nuevo corte de pelo. Él respondió, y eso que no has visto mi nueva circuncisión.

Limpieza



Del libro Contingencias, capítulo 71, segundo inciso


Menos mal llegó una campaña de detergente que piensa en los niños. Con esto de que la tele les advierta a las mamás que ensuciarse hace bien, hay más de un mocoso que se ha salvado de una buena zurra.

adulto joven


del libro Cartas a Jhonny, capítulo 2, la carta secreta


"No huevón, es que yo ya estoy en otra. Me compré zapatos cafés, un trabajo, una pareja y además, como sushi una vez a la semana. En algún momento tenía que madurar, o como digo ahora, evolucionar. Además me arranco periódicamente los pelos del ano."

identidad modernizada



del libro Pensamientos Nulos, capítulo 1, versícilo o,5/2


Para muchos, el ring tone del celular es una manera de definir la personalidad de su usuario. Pensado así, es bien triste para los que lo mantienen en silencio. Sin poder compartirlo con nadie, les vibra algo en la pierna.

travieso destino


del libro Vespertino, capítulo 345, versículo 1,8% elevado al cubo


Hay personas que tienen demasiada suerte. Salen una noche de fiesta y conocen a alguien tan profundamente, que se terminan amando en una cama prestada. A las pocas semanas ambos se reencuentran para conversar qué harán con el niño, también, cómo se llamaban. Esos si que son carretes inolvidables, para fotografiarlos, o mejor, tomarles una ecografía.

jueves, 29 de mayo de 2008

repitiendo como



del libro Mandatos sigtónicos, capítulo 12, versículoso iviixm

Vegetarianos y sus primos: Estoy cansado de verlos comerse los vegetales sin ninguna consideración. Claro, como no sangran rojo, sienten que no le hacen daño a nadie. Como si arrancarles la raíz desde la tierra fuese la cosa más considerada del mundo. Y más encima se atreven a criticar a los que comen carne, como si su asesinato vegetal fuese menos crimen.
Dato al margen, por andar comiendo plantas de más, muchos de los animales que tanto les preocupan, pasan hambre. Como. Mi consejo es que mantengan su costumbre de no comer nada que tenga ojos, pero también hagan la consideración de vez en cuando, sirviéndose una tripa de cerdo, fresca y cruda, con azúcar, de postre
.

martes, 27 de mayo de 2008

supuse


del libro Contingencia y descongestión. Capítulo 91, versículo 1 al 11.


La píldora del día después la deberían entregar el día antes. O no, mejor aún, años antes. Total, ya así como está la cosa, lo ideal sería que la repartan a lactantes. No vaya a ser cosa que en este país alguien diga que no hay educación sexual. Y lo otro, no habrá alguna manera de diseñarla como supositorio, por joder.

la moneda abre sus piernas


Nuevo Testimonio, capítulo - 2, versículo 56 al 21


Esa nueva advertencia de los puchos, yo tengo mal aliento, es tal vez una de las políticas públicas más sexuales que haya parido un gobierno. Me acuerdo de cuando salía con una mina y comíamos pizza, pedíamos palos con ajo sólo cuando los dos íbamos a comer. Así, podríamos compartir nuestro aliento viciado con la complicitud de que éramos parte de eso.
De eso se trata la advertencia de la caja. Entonces ahora llego a una mesa, pongo los puchos sobre la mesa y la invitación a compartir ese hedor queda estrechada a todas las mujeres que también fumen, cuales no son pocas.

gustos


del libro Secretos de deuteronomio, capítulo 23333, versículo 2 al 7666655.


para él que su mujer sea gorda era un lujo. En su manera de pensar, era como la multiplicación de sus senos. El sexo para esa pareja era un rollo que siempre fue engordando hasta que pudo amarla mórbidamente. Ella se decía satisfecha.

llenando la bolsita



del libro Exequiel Gonzalez, capítulo 1, versículo 1.




esto de tener que ir al baño a mear a cada rato es una joda. Yo no entiendo por qué, si es que existe la tecnología para el caso, aún no se reparten los dispositivos.
Acaso no sería mucho más civilizado y práctico, y moderno, y lógico, y todo lo demás, que cada quien use una bolsa urinaria al costado del pantalón. Pero no, ahora hay que esperar estar enfermo para acceder al práctico drenaje. Al final, puta, quién es el enfermo?

virginidad


Del libro Santoro Rubén, capítulo 83, versículo 56 al 57.


Una vez que perdí mi virginidad, quise tener la mayor cantidad de mujeres para ver si entre los brazos y piernas de alguna de ellas, la recuperaba. A pesar de que nunca lo he conseguido, lo sigo intentando.


Paty o Pata.

del libro Eufratides. Capítulo 2, versículo 3 al 8.

Para alguien que se llama Patricia, hay una gran diferencia entre que le digan Paty a que le digan Pata. Paty es mucho más tierna y buena onda. Un apodo delicado, tanto que hasta dan ganas de saber más, confiarle todos esos secretitos y de paso intentar algo, eso si es que su cara no desinfla el pecho.
Pero si a una Patricia le dicen Pata, la cosa es bien distinta. Le viene como de compadre, la amiga de todos, la cerecita en la mitad de la torta y que nadie se la come. Si, obvio, la Pata, esa mina, la con olor a pata, media hombrada, casi lesbiana, experta en mandarse cagadas. Esa puta de mierda que todavía me debe una luca.