martes, 27 de mayo de 2008

la moneda abre sus piernas


Nuevo Testimonio, capítulo - 2, versículo 56 al 21


Esa nueva advertencia de los puchos, yo tengo mal aliento, es tal vez una de las políticas públicas más sexuales que haya parido un gobierno. Me acuerdo de cuando salía con una mina y comíamos pizza, pedíamos palos con ajo sólo cuando los dos íbamos a comer. Así, podríamos compartir nuestro aliento viciado con la complicitud de que éramos parte de eso.
De eso se trata la advertencia de la caja. Entonces ahora llego a una mesa, pongo los puchos sobre la mesa y la invitación a compartir ese hedor queda estrechada a todas las mujeres que también fumen, cuales no son pocas.

2 comentarios:

javi dijo...

me cargan los puchos y el olor a pucho de 4 am a 9 pm

Unknown dijo...

Hola pablo, me gustaria escribirte como esos weones que nunca te ven, aunque hablemos seguido.
Oye weon te pasaste, esta filete!!! aumentado weon, aumentado!!